ENTRE LA CASA Y LA ESCUELA

No traslademos a la escuela lo que como padres nos compete. Me parece una actitud poco responsable esperar que la escuela transforme a nuestros hijos cuando en casa los maleducamos con una serie de antivalores. Quizá exigimos a la escuela lo que nosotros jamás estaríamos dispuestos a hacer por ellos. El otorgarles responsabilidades como arreglar su habitación, ayudar en los negocios o en algunos quehaceres de la casa, por ejemplo, quizá podría ser un buen inicio. ¿Habrá papás cuyos hijos se la pasan viendo televisión todo el día, mientras ellos cumplen largas jornadas de trabajo? De ser el caso, habrán sacrificado un tiempo muy valioso que pudieron aprovecharlo en otras actividades como en la lectura de un buen texto. ¿Y si en casa no leen libros porque no los tienen? Con esto no eximo la responsabilidad que tiene la escuela, lo que busco es compartir la idea del gran Luis Jaime Cisneros, quien asumía que el tema de la educación en el Perú es bifronte. 

Predicar con el ejemplo es más saludable que una vida llena de críticas y de sermones.

 

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